Hoy en día, la mayor parte de los jugadores están jugando a las máquinas tragaperras, pero esto no siempre fue así. En la década del 70, las tragaperras no se consideraban un verdadero juego de azar y eran jugadas principalmente por las acompañantes de grandes apostadores de juegos de mesa, tales como el póquer o el BlackJack. Los maridos era vistos con frecuencia entregando monedas para que sus mujeres jugasen a las tragaperras. Por aquel entonces, un apostador respetable nunca iba a ser visto sentado frente a una de estas máquinas.
Las tragaperras originales funcionaban mecánicamente, y algunos tramposos intentaban varios artilugios para tratar de ganar dinero. La gente trataba de todo un poco, desde el uso de imanes hasta perforar la máquina tragaperras para tratar de influenciar al mecanismo. Hasta existía un método legal conocido por pocos, que consistía en bajar la palanca de tal forma que se podía controlar una o varias de las ruedas de la máquina. Esto aumentaba enormemente las probabilidades de los jugadores y causaba preocupación entre los dueños de los casinos hasta que se solucionó el problema modificando el mecanismo. Los fabricantes siguieron modificando y mejorando estas máquinas tragaperras hasta las conocidas hoy en día.
Actualmente la gran mayoría de las máquinas tragaperras que se ven en los casinos son electrónicas, es decir, manejadas por computadora, por lo que la manipulación exterior es imposible y parte de la historia de las máquinas tragaperras.
Fue la introducción y rápida aceptación de las máquinas de tragaperras electrónicas lo que hizo de ellas lo que hoy son. Los operadores de casino han desarrollado nuevas líneas de máquinas tragaperras electrónicas que ofrecen gráficos vívidos y excitantes efectos de sonido. Los operadores de casino también ofrecen otras ventajas, como ser el haber conectado máquinas tragaperras entre si y sacando un pequeño porcentaje de cada juego y colocándolo en los “Pozos Acumulados”. Si nadie gana los pozos acumulados en algún tiempo, puede llegar a acumular grandes cantidades de dinero, y aunque las probabilidades sean pequeñas un jugador puede ganar muchísimo dinero. Estos pozos acumulados también ayudaron a aumentar enormemente la popularidad de las tragaperras.
Las máquinas tragaperras son, hoy en día, la forma de apuesta más popular en los casinos, y son las que dan a los operadores de casino un 60% de sus ganacias totales.
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